196 Jóvenes del Arciprestazgo San Pablo reciben Sacramento de la Confirmación

El pasado sábado 13 de Octubre 196 Jóvenes pertenecientes al Arciprestazgo San Pablo que comprende las parroquias: Nuestra Señora del Carmen del barrio Girardot, San Cayetano en el barrio Santander, San Roque del barrio Gaitán, San Vicente de Paúl en el barrio San Francisco, María Auxiliadora, San José y San Francisco de Asís en el barrio San Francisco, completaron su Iniciación Cristiana con el Sacramento de la Confirmación conferido por nuestro padre y Pastor Monseñor Ismael Rueda Sierra, Arzobispo de Bucaramanga, en la Santa Eucaristía que presidió en la Catedral Metropolitana de la Sagrada Familia a las 9:00 a.m., siendo concelebrada por el padre Jorge Enrique Flórez García, Vicario de Pastoral,  el padre Jesús Antonio Cárdenas, Delegado de Pastoral Juvenil, y los presbíteros de sus respectivas comunidades.

En la homilía Monseñor Ismael Rueda Sierra recordó inicialmente a los jóvenes y sus familias “hoy es un día muy importante para todos en la Arquidiócesis, estamos muy alegres porque ustedes jóvenes del Arciprestazgo San Pablo después de un tiempo de preparación se presentan en nuestra Iglesia Catedral para recibir el Sacramento del Espíritu, tan importante, tan esencial en el camino de la madurez cristiana y por eso estamos alegres en el Señor, cuando recibimos sus Dones, sus beneficios, cuando escuchamos su Palabra; cuando somos invitados a compartir su misión, cuando somos enviados a llevar con alegría su mensaje a los demás y ese es nuestro caso en ésta experiencia de Fe.(…) Jesús como una de las personas de la Santísima Trinidad estaba lleno del Espíritu Santo y en virtud de ese Espíritu vino a nosotros, se hizo pequeño, nació en un pesebre, se metió en la vida de la humanidad para enseñarnos los designios de Dios; para revelarnos lo que Dios quería de nosotros, su pueblo.

Ése Espíritu que estaba presente desde la Creación ahora está presente en Jesús, porque Dios lo ha ungido, ahora ustedes queridos jóvenes también serán ungidos con el Santo Crisma, ustedes serán consagrados para que como Cristo sean también Misioneros del Padre, para llevar la liberación a los cautivos, a todos aquellos que se sienten esclavos. Existen muchas clases de esclavitud que nos atan; existen personas esclavas moralmente, psicológicas, por dependencias, traumas en la vida; existen esclavitudes relacionales, por la forma como han llevado la vida unos con otros, en la familia, la vida social, los vecinos, etc. Son esclavitudes que nos someten y no nos dejan vivir la verdadera libertad de los hijos de Dios.

Jesús vino a traernos salvación, vino a traernos salud integral para todos, pasando aún por las fragilidades de la vida. Por eso, que importante éste Sacramento en la vida de todo cristiano, de todo creyente, es la oferta de parte de Dios para sellar ese compromiso que habíamos recibido en el bautismo siendo muy pequeños y que nuestros padres junto con nuestros padrinos con su fe, con su amor, asumieron por nosotros.

Hoy, lo asumimos a conciencia, por tanto ese espíritu que recibimos no nos puede dejar lo mismo que estábamos antes de entrar al templo, el Señor nos invita a dar testimonio de Él donde quiera que estemos en la vida y sobre todo que lo llevemos a otros en la vida misionera. Esto significa que somos ratificados como “Discípulos y Misioneros” del evangelio para que su Palabra impregne todos los ambientes, casa, colegio, escuela, grupos juveniles, donde comparten ustedes la vida diaria, la universidad, el trabajo, la empresa; en la vida matrimonial, vocación religiosa y sacerdotal. Pidámosle a la Virgen María que nos ayude, proteja y acompañe en éste caminar como hijos de Dios”.                       

Antes de la oración conclusiva la Pastoral Vocacional Arquidiocesana invitó a todos lo confirmados a dejarse encontrar por Cristo, a participar activamente en la vida de la Iglesia a través del grupo juvenil, u otras pastorales de la parroquia. De igual manera el padre Jesús Antonio Cárdenas, Delegado de la Pastoral Juvenil los invitó a integrarse a la vida de la Iglesia siendo laicos activos en sus comunidades parroquiales; por último, a orar y participar de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 a realizarse en ciudad de Panamá.

 

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