12 de junio de 2020, Día Mundial Contra el Trabajo Infantil

Por: Efraín Salazar Colmenarez – Delegado Episcopal para la Pastoral Infantil

Desde el año 2002, el 12 de junio tiene lugar el día mundial contra el trabajo infantil; pero antes de abordar este flagelo, reflexionemos sobre el trabajo en sí. Iniciemos con un concepto: “El trabajo es la acción del hombre en la creación, como colaborador de Dios y miembro de una familia universal”.

La instrucción dada por Dios de “llenen la tierra y sométanla” (Gen 1, 28) y la decisión del Creador de poner al hombre en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara (Cfr. Gn 2, 15), indican la dignidad del ser humano como administrador del universo, para gloria de Dios y bien de todos los hermanos. Idea que ratifica el Papa Francisco en numeral 67 de su Carta Encíclica Laudato si 1: “Mientras «labrar» significa cultivar, arar o trabajar, «cuidar» significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza” Al leer el numeral 3 de la Encíclica Laborem Exercens 2, del Papa san Juan Pablo II, descubrimos que la clave del trabajo es apuntar en “hacer la vida más humana”, a nivel personal, familiar y comunitario, también entre los pueblos. Más adelante, en el numeral 9 de esta misma Encíclica, el Papa nos dijo: “El trabajo es un bien del hombre – es un bien de la humanidad -, porque mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre; es más, en cierto sentido se hace más hombre”.

A Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, el Evangelio nos lo muestra como un trabajador: Jesús era “el carpintero” (Mc 6,13), “el hijo del carpintero” (Mt 13,55), así, Él ha santificado el trabajo, asumiendo la fatiga del mismo, transformando todas sus limitaciones en donación y servicio, en el marco de la redención integral. El trabajo tiene valor de continuar la creación y, en unión con Cristo, cooperar en la nueva creación. “El trabajo puede ser un medio de santificación de las realidades terrenas en el espíritu de Cristo” (CEC 33427).

El portal web Vatican News comentando la Homilía del Papa Francisco del 1 de mayo de 2020, dijo: “Dios entrega su actividad, su trabajo, al hombre, para que colabore con Él. El trabajo humano es la vocación recibida de Dios y hace al hombre semejante a Dios porque con el trabajo el hombre es capaz de crear. Por ello, dijo el Papa, el trabajo da dignidad. Pero esta dignidad muchas veces es pisoteada, así como lo han pisoteado en la historia, incluso hoy hay muchos esclavos, esclavos del trabajo para sobrevivir: trabajo forzado, mal pagado, con la dignidad pisoteada. Se le quita la dignidad a la gente. Por ello, cualquier injusticia cometida contra el trabajador es un atropello a la dignidad humana”.

Una de esas injusticias es la cometida en el Trabajo Infantil. Recordemos que, por trabajo infantil, según la encuesta nacional de trabajo infantil – ENTI 2011, realizada por el DANE, se entiende toda actividad de comercialización, producción, transformación, distribución o venta de bienes o servicios, remunerada o no, realizada de forma independiente o al servicio de otra persona natural o jurídica, por personas que no han cumplido los 18 años de edad. Es importante comprender que el trabajo infantil impide el desarrollo escolar de los niños, niñas y adolescentes e implica un daño para su salud, al tratarse de actividades que los ponen en peligro de sufrir daños físicos, morales y psicológicos.

Para el Papa Francisco, el Trabajo Infantil se trata de otra de las manifestaciones de la “esclavitud moderna”, como la denominó durante el Ángelus del 12 de junio de 2016, “Renovemos todos unidos el esfuerzo para suprimir las causas de esta esclavitud moderna, que priva a millones de niños de algunos derechos fundamentales y los expone a graves peligros. Hoy existen muchos niños esclavos en el mundo”.

Cabe resaltar que no debe mirarse como Trabajo Infantil el hecho de que un niño o una niña ayude a sus padres en algunas labores del hogar o en negocios familiares, siempre y cuando no descuiden sus deberes académicos, ni se le vulneren los derechos a la recreación, la salud y el buen trato. Establecer tareas en casa a los niños es la mejor manera de fomentar la responsabilidad y la cooperación en los menores, en palabras de nuestro PDER, es garantizar que el niño aprenda, haciendo.

Varios autores y un número significativo de páginas web, bien orientadas, nos muestran las consecuencias negativas del trabajo infantil en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños:

  1. Afecta a la calidad de vida y la salud mental de los menores.
  2. Son más vulnerables al impacto físico del trabajo y sufren más accidentes laborales.
  3. Reduce su rendimiento académico y empeora su experiencia escolar, sobre todo en trabajos de mayor intensidad o dedicación.
  4. Tienen salarios más bajos cuando son adultos.
  5. Reduce oportunidad laboral y afecta a su perfil de empleabilidad durante la adultez.
  6. Parece tener un efecto indirecto en términos de mantenimiento de la pobreza.

El 12 de junio de 2019, en el marco del día mundial contra el trabajo infantil, el Papa Francisco en su twitter publicó: “Los adultos no podemos robar a los niños la capacidad de soñar. Tratemos de favorecer un contexto de esperanza en el que sus sueños crezcan y se compartan: un sueño compartido abre el camino a un nuevo modo de vida”, Desde estas palabras del sucesor de Pedro, y sabiendo que el trabajo infantil es un tipo de violencia, asumamos los compromisos – tareas de promover la ternura, como el lenguaje de Dios, que nos impulsa a la solidaridad y a la fraternidad a favor de los más pequeños y vulnerables; y a como comunidad eclesial y social favorecer la protección de los niños y así salvaguardar su dignidad y la posibilidad de un crecimiento sano.

Que este 12 de junio, sea el tiempo oportuno para orar, en compañía de la Santísima Virgen María, por todos los niños y niñas que son explotados y abusados, y discernir nuestro actuar, como Bautizados, para que ¡Liberemos a los niños de todas las formas de explotación! propiciando que “Los niños se acerquen a Cristo y junto a Él construyan sus sueños”.

**********

1 Carta Encíclica sobre el cuidado de la Casa Común, escrita el 24 de mayo de 2015

2 Carta Encíclica sobre el trabajo humano, escrita el 14 de septiembre de 1981, en el 90 aniversario de la Rerum Novarum del sumo pontífice León XIII, sobre la situación de los obreros.

3 Catecismo de la Iglesia Católica

 

 

Deja un comentario