«Dios se entrega a nosotros y nos pide que nunca nos alejemos de él a causa del pecado» Monseñor Ismael Rueda Sierra

En la mañana del miércoles 25 de agosto, Monseñor Ismael Rueda Sierra realizó su catequesis semanal a través de los 1450 am y el Facebook live de la Arquidiócesis de Bucaramanga y Radio Católica Metropolitana.

El tema central en este día, fue acerca de los sacramentos de curación; en relación al itinerario pastoral planteado en el Proceso Diocesano de Evangelización y Renovación (PDER)

Monseñor Ismael resaltó el objetivo para el bimestre agosto-septiembre, el cual es comprender la naturaleza y especificidad de los sacramentos de curación los cuales son la penitencia y la unción de los enfermos.

Acerca del sacramento del perdón, el prelado afirma que «quienes se acercan a el con conversión y arrepentimiento, reciben el perdón de sus pecados».

También recordó lo que nos dice el catecismo de la iglesia católica en los numerales  1423 y 1424 donde mencionan los diferentes nombres que recibe este signo los cuales son: sacramento del perdón, reconciliación, penitencia y confesión.

Es el sacramento del perdón de los pecados pues nos concede la gracia de volver a la casa del padre y a su amor; este rompe la adhesión que pueda existir con el pecado, porque cristo venció lo venció en la cruz.

Es el sacramento de la conversión porque hace que tengamos el corazón más abierto Dios, por eso lo más importante es la actitud y disponibilidad que tengamos en el corazón.

Es el sacramento de la penitencia porque compartimos con el Señor sus propios padecimientos, Monseñor nos recuerda las maneras de hacer penitencia las cuales son: «oración, ayuno, obras de caridad aceptación de los dolores uniéndonos a Cristo y asumir con amor los dolores y padecimientos.

«Debemos manifestar todos los pecados luego del examen de conciencia, serio y real. Cuando confesamos nuestros pecados, no debemos dudar que están presentando estos pecados ante la misericordia de Dios» resaltó Monseñor.

El sacramento de la confesión restaura la comunión con Dios y con nuestros hermanos, el prelado afirmó que «Dios se entrega a nosotros y nos pide que nunca más nos alejemos de él a causa del pecado».

Finalmente el realizar el sacramento de la confesión volvemos de regreso a Dios y a la comunidad eclesial, volvemos a estar en comunión con nuestro Padre celestial.

Con respecto a la unción de los enfermos, Monseñor dijo que «este sacramento se administra a los enfermos graves, ungiéndolos en la frente y en las manos con aceite de oliva debidamente bendecido o según las circunstancias, con otro aceite de plantas».

Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que él los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo.

Monseñor Ismael explicó los efectos del sacramento, y añadió que la unción es el sacramento que prepara la partida con esto advierte que «no esperemos que la persona esté muy grave o aguardar hasta el último momento». Además aseveró que este sacramento aumenta la gracia santificante, da consuelo-animo y purifica el alma.

Recordando que el Papa Francisco concedió la indulgencia plenaria, por si no había la posibilidad de visitar a los enfermos, para que con esta indulgencia los enfermos quedaran absueltos, en el marco de la pandemia.

«Este sacramento no imprime carácter endeble porque se puede repetir si el enfermo se recuperó de salud, el sacramento puede ser reiterado en caso de que la enfermedad sea grave». Monseñor agregó que es importante conocer quien es el párroco de nuestra comunidad pues es la persona autorizada por el obispo para ejercer este sacramento.

 

 

 

 

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