«Un cristianismo sin cruz se vuelve estéril» Papa Francisco

Uno de los momentos culminantes de la visita apostólica del Papa Francisco con la celebración de la Divina Liturgia Bizantina en memoria de los mártires greco-católicos que tiene lugar en la plaza de la Mestská športová hala de Prešov.

En la mañana del martes 14 de septiembre, el papa Francisco preside la celebración de la Divina Liturgia Bizantina en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Miles de fieles están presentes en la plaza de la Mestská športová hala de Prešov.

La comunidad greco-católica es una comunidad pequeña, sin embargo, fue fuertemente perseguida durante la época comunista.

La comunidad greco-católica es una de las Iglesias orientales unida al Papa y hace de interfaz en la unión entre oriente y occidente. Esta celebración en particular hace presente la preocupación de Francisco por las minorías y confirma la unidad y cercanía entre las Iglesias.

Francisco recuerda que el día de hoy, 14 de septiembre, la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Cruz, y en particular nos hace presente la imagen del evangelista Juan al pie de la cruz: “Contempla a Jesús, ya muerto, colgado del madero, y escribe: «El que lo vio da testimonio» (Jn 19,35). San Juan ve y da testimonio”.

“La cruz no quiere ser una bandera que enarbolar, sino la fuente pura de un nuevo modo de vivir. ¿Cuál? El del Evangelio, el de las Bienaventuranzas. El testigo que tiene la cruz en el corazón y no solamente en el cuello no ve a nadie como enemigo, sino que ve a todos como hermanos y hermanas por los que Jesús ha dado la vida” dice Francisco.

A continuación, el Papa refiriéndose al testigo de la cruz dice: el testigo de la cruz “no usa los caminos del engaño y del poder mundano”, tampoco “quiere imponerse a sí mismo y a los suyos, sino dar la propia vida por los demás”; sigue el Papa, “No busca los propios beneficios”, para luego vivir de doble manera, que no es “el testimonio del Dios crucificado”.

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