CASA DE LA MISERICORDIA JESUS DE NAZARETH CELEBRA FIESTA DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA

Por: Delegación de Comunicaciones – [email protected] 

En el marco de sus 30 años de servicio evangelizador en la Arquidiócesis de Bucaramanga, la comunidad Casa de la Misericordia Jesús de Nazareth de Bucaramanga celebró la fiesta de su santa patrona, Santa Faustina Kowlaska, con la Santa Eucaristía que presidió nuestro padre y Pastor Monseñor Ismael Rueda Sierra el viernes 05 de octubre a las 6:00 p.m. y que fue concelebrada por el padre José Guillermo Uribe Puyana, Asesor espiritual de la comunidad.

En la homilía, Monseñor Ismael resaltó la vida y compromiso misionero de Santa Faustina “estamos aquí congregados para recordar la memoria de Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia, para agradecer a Dios por su vida, testimonio y herencia que nos ha dejado ésta santa mujer a la Iglesia de nuestros tiempos.

Ella por privilegiada elección del Señor se encargó de recordar y poner en primer plano, el gran significado de lo que es la misericordia de Dios para con todo su pueblo, como aparece a lo largo de la sagrada escritura y que se ha convertido en un punto esencial de discernimiento, de interiorización de la espiritualidad en la vida de la Iglesia de estos tiempos, a tal punto que muchos Papas, como por ejemplo, San Juan Pablo II, haya instituido en su pontificado el domingo de la Misericordia en la Octava de Pascua; ahora, hace tres años, Su Santidad Francisco instituyó el Jubileo de la Misericordia, para que todo el pueblo de Dios nos colocáramos con humildad ante su presencia, para reconocer su Misericordia y con el Don de las indulgencias y sus gracias recibiéramos su perdón.

La realidad de la Misericordia de Dios, resume todo lo que es Dios, su Plan de Salvación, su amor en Cristo el Señor, quien con su Santo Espíritu nos acompaña y fortalece y conduce la vida de la Iglesia, el pueblo de Dios. (…) Jesús, nos hace ver que para poder conocer a Dios como Él debe ser conocido y amado, se necesita un corazón simple, humilde y abierto siempre a Dios, el corazón del pobre, de lo contrario no se va a entender nunca el mensaje del Señor.

Pidámosle al Señor de todo corazón que haga nuestro corazón semejante al suyo, como lo expresamos en la jaculatoria, para que conociendo su amor y su misericordia, como María, podamos nosotros también reconocer el camino de Jesús que nos lleva al Padre, bajo el amparo y la intercesión de nuestra Madre, ¡Amén!      

 Antes de impartir la bendición apostólica con indulgencia plenaria, el señor arzobispo felicitó a sus directivos, servidores y comunidad por toda su labor pastoral y misionera que durante estas tres décadas han venido efectuando en nuestra Iglesia local de la mano del PDER y la difusión de su carisma.

 

 

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