Confirmaciones Arciprestazgo Nuestra Señora de Guadalupe

  Por: delegación de Comunicaciones – [email protected]

El sábado 16 de Noviembre en la Catedral Metropolitana de la Sagrada Familia 220 jóvenes de las comunidades parroquiales de Cristo Resucitado, San Pablo Apóstol, Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa, Jesús Obrero, Divino Salvador y San Martín de Tours, pertenecientes al Arciprestazgo de Nuestra Señora de Guadalupe de la Vicaría de la Santísima Trinidad, recibieron el Sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Arzobispo Monseñor Ismael Rueda Sierra.

En la homilía el señor Arzobispo recordó lo importante que ha sido la presencia del Espíritu Santo en la vida del pueblo de Dios en el transcurrir de su historia: “en la respuesta al Cántico Evangélico todos decíamos ‘envía tu Espíritu Señor y Renueva la Faz de la tierra’, con ello estamos significando y pidiendo algo que es propio del Espíritu de Dios, que es protagonista fundamental en ésta celebración del Sacramento de la Confirmación. Al Señor le pedimos que envíe siempre su Espíritu para que nosotros podamos ser templo del Espíritu santo y podamos de esa manera irradiar la presencia de Dios, el testimonio de Jesús, donde quiera que vayamos en la vida.

En el Credo recordemos que profesamos nuestra fe también juntamente con el Padre y el Hijo en el Espíritu Santo y decimos ‘Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma Adoración y Gloria y que habló por los Profetas’; Señor y Dador de Vida, que renueva la vida siempre en nosotros y en la humanidad; y por eso al recibir hoy éste Sacramento de la Confirmación estamos confirmando también nuestra fe en la presencia del Espíritu en nosotros, en la Iglesia, en su pueblo. La Palabra de Dios que acabamos de proclamar nos da testimonio de ello. A medida que vamos madurando en la vida, vamos creciendo en compañía de la familia, ellos, han sido los responsables de nuestra iniciación Cristiana en la fe entregándonos los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía.

En la juventud estamos en una conciencia plena de poder ratificar ante el Señor nuestra voluntad firme y segura de optar por Él, de seguirlo a Él, como verdaderos discípulos suyos y en virtud de ese discipulado al que nos comprometemos poderlo también anunciar a los demás en la vida como misioneros del Señor; y por eso esa presencia especial del Espíritu Santo a través de éste Sacramento es una garantía maravillosa que se da de forma natural en la fe pero que eficazmente nos da con todos sus Dones.

(…) por eso hoy al celebrar este Sacramento de la Confirmación renovamos nuestra conciencia y nuestra fe en el Don y el favor de Dios para con todos nosotros al darnos el Espíritu Santo; Él es Maestro de vida, ilumina, orienta, conduce la vida por los caminos de la verdad y el bien, de acuerdo a los caminos señalado por Jesús en el Evangelio. Y por eso hoy queridos jóvenes reciban con gratitud esos Dones que trae el Espíritu Santo con éste Sacramento, que los capacita a ustedes como nos ha capacitado a nosotros desde el día que los recibimos para poder realizar la misión en la vida, en el presente y en el futuro a conciencia y de acuerdo a los planes que Dios tiene para nosotros, su inserción profunda y comprometida en la vida de la Iglesia y su compromiso con los más necesitados.

 Cada uno de eso Dones, Don de sabiduría, entendimiento, Donde ciencia, Don de Concejo, Donde Fortaleza, Don de Piedad, Don del Temor del Señor, todos estos Dones no los podemos dejar dormidos en la vida, tenemos que ponerlos a funcionar para que nuestra vocación, nuestra vida se cumpla cabalmente en esa misión que el Señor nos encomendó desde el bautismo, Ser sus Misioneros.     

¡Queridos hermanos! Démosle gracias a Dios por todos sus Dones, por todas sus Gracias que hoy hemos recibido, por todos los privilegios de su amor y su misericordia para con nosotros. Hoy, al confirmar nuestra fe en el Señor seamos personas comprometidas con todos los desafíos a nivel de Iglesia y sociedad para que toda la humanidad sea favorecida con esa presencia renovadora del Espíritu Santo en nuestras vidas. De igual forma pidámosle a nuestra Madre María, cuyo título lleva éste Arciprestazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, para que ella nos acompañe siempre, y como Madre bondadosa nos lleve siempre a Jesús con alegría”. ¡Amén!         

Antes de recibir la bendición con indulgencia plenaria, el Delegado joven de la Pastoral Juvenil Arquidiocesana compartió un pequeño mensaje de felicitación y motivación a los confirmados recordándoles un Decálogo elaborado por la Pastoral Juvenil sobre la Encíclica ¡Cristo Vive!, de su Santidad Francisco, que los invita a seguir vinculados en la vida parroquial siendo promotores de la evangelización de otros jóvenes de la comunidad.

 

 

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