El Papa invita a la conversión y a abandonar las idolatrías del corazón

Redacción ACI Prensa

El Papa Francisco invitó al Pueblo de Dios este martes 14 de abril, en la Misa celebrada en Casa Santa Marta, a ser fieles al Señor, a convertirse, cambiar de vida y abandonar las idolatrías que con frecuencia se alojan en el corazón.

El Pontífice comentó en su homilía el fragmento del Libro de los Hechos de los Apóstoles en que San Pedro anuncia al pueblo de Israel que Jesús, “aquel al que habéis crucificado”, ha resucitado.

“Al oír decir esto sintieron que se les atravesaba el corazón. Y dicen a Pedro y a los otros apóstoles: ‘¿Qué debemos hacer?’. Y Pedro es claro: ‘Convertíos’. Convertíos. Cambiad de vida. Vosotros que habéis recibido la promesa de Dios, y vosotros que os habéis alejado de la Ley de Dios, entre tantas cosas vuestras, entre ídolos…, tantas cosas. Convertíos. Volved a la fidelidad”.

El Pontífice explicó que convertirse consiste en “volver a ser fiel”. “La fidelidad. Esa actitud humana que no es muy común en la vida de la gente. En nuestra vida. Siempre hay ilusiones que llaman la atención y muchas veces nosotros querríamos ir detrás de estas ilusiones. La fidelidad en los buenos y en los malos tiempos”.

Señaló que “hay un fragmento en el Segundo Libro de las Crónicas que a mí me golpea mucho, en el capítulo 12, al inicio. ‘Cuando el Reino se consolidó, el Rey Roboam se sintió seguro y se alejó de la Ley del Señor, y todo Israel lo siguió’. Así dice la Biblia, es un hecho histórico, pero es un hecho universal”.

“Muchas veces, cuando nos sentimos seguros, comenzamos a hacer nuestros proyectos y nos alejamos, lentamente, del Señor. No permanecemos en la fidelidad. Y mi seguridad no es la que me da el Señor. Es un ídolo. Eso es lo que le pasó a Roboam y al pueblo de Israel. Se sentía seguro, con el reino consolidado, se alejó de la Ley y comenzó a dar culto a los ídolos”.

Una actitud que puede tener un cristiano ante la idolatría, señaló el Papa, es decir: “No, Padre, yo no me arrodillo ante los ídolos”. “No, quizás no te arrodillas, pero que tú lo buscas y que muchas veces en tu corazón adoras los ídolos, es cierto. Muchas veces. La seguridad propia abre la puerta a los ídolos”.

Sin embargo, “¿es mala la seguridad?”, se preguntó Francisco. “No”, no es mala. Por el contrario, “es una gracia”. Es una gracia “estar seguro, pero también que esté seguro el Señor conmigo. Pero cuando tenemos seguridad y me sitúo en el centro, me alejo del Señor, como el rey Roboam, me vuelvo infiel”.

“Es muy difícil conservar la fidelidad. Toda la historia de Israel, y después toda la historia de la Iglesia, está llena de infidelidad. Llena. Llena de egoísmo, de seguridades propias que hacen que el pueblo de Dios se aleje del Señor, que pierda esa fidelidad, la gracia de la fidelidad”.

“Y también entre nosotros, entre personas, la fidelidad no es una virtud valorada, ciertamente. Uno no es fiel del otro… ‘Convertíos, volved a la fidelidad del Señor’”, concluyó el Papa Francisco.

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