Eucaristía Día de Todos los Fieles Difuntos, Cementerio Central Arquidiocesano de Bucaramanga    

Por: Delegación de comunicaciones – [email protected]

En la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, el sábado 02 de noviembre, la comunidad católica que peregrina en la Arquidiócesis de Bucaramanga vivió con gran fe la Santa Eucaristía que presidió Monseñor Ismael Rueda Sierra a las 4:30 p.m. en el Cementerio Central Arquidiocesano por el eterno descanso de nuestros familiares difuntos.

En la homilía el señor Arzobispo recordó: “¡queridos hermanos! En el día de hoy se celebra la Conmemoración del día de ‘Todos los Fieles Difuntos’, que se colocan en el corazón y en la misericordia de Dios, porque Él es el único que conoce lo que hay en el corazón humano, en profundidad y sin sombras, y por tanto, colocamos en su misericordia a todo ser humano que ha partido ya a esa dimensión nueva, distinta de la vida eterna, la vida después de la muerte, habiendo pasado por ese episodio por el cual todos debemos pasar.

La Palabra de Dios siempre nos da luces para entender lo que el Señor nos quiere decir de cada situación de la vida, y cómo no de ésta de la muerte. (…) y ¿qué nos ha prometido el Señor?, el Señor nos ha llamado a vivir una vida plena en el futuro, después de la muerte. ¿Y cuál es esa prenda, esa garantía de que nosotros también resucitaremos en el último día?, pues que Cristo, el Señor, se ha hecho hombre como nosotros, menos en el pecado, que es el que ha generado la muerte en el mundo, como nos dice San Pablo; sin embargo pensando en nosotros y nuestra redención del pecado y de la muerte, también murió, aceptó la muerte, aceptó el dolor y asumiendo de esa manera la muerte de todos nosotros, la venció, que es la que produce la amargura en la vida del ser humano, salió victorioso de la muerte y resucitó triunfante y nos ha prometido que nosotros unidos a Él también resucitaremos en el último día.

Entonces, hermanos, debemos fijarnos en lo importante que es ésta virtud de la Esperanza, en un tiempo donde hay tantas distracciones de la vida, donde nos olvidamos de la vida eterna, nos olvidados que de Dios venimos y a Él debemos retornar; entonces, nos podemos olvidar el sentido de Dios, el sentido de su presencia entre nosotros, el sentido de la muerte a la luz de la resurrección de Cristo; y todas esas distracciones, nos podrían tomar mal preparados en un momento dado hacia el final de nuestro existir. Por eso, debemos día a día pedirle al Señor nos renueve esa virtud de la esperanza para que a pesar de las adversidades y dificultades podamos con su ayuda superarlas y seguir adelante con valentía.

Hoy en la conmemoración de Todos los Difuntos pidámosle al Señor que nos ayude a no distraernos en la vida, que confiemos siempre en su infinita misericordia, que acudamos siempre a Él en cualquier situación y que tomados de su mano podamos afrontar esa experiencia de la muerte en paz, sabiendo que ya estamos en las Manos del Padre. ¡Pidámosle a la Virgen María! Que siempre nos lleve de su mano hacia Jesús, y con Él, a la hora de nuestra muerte, unidos, arribemos a la Casa del Padre, en la Eternidad.” ¡Amén!          

Antes de recibir la bendición con indulgencia plenaria, el padre Gerardo Gómez Orejarena, Administrador del Cementerio Central Arquidiocesano agradeció a Monseñor Ismael Rueda por la presidencia de la Santa Eucaristía, de igual manera invitó a la comunidad a participar de la bendición de los nuevos Osarios del Mausoleo Nuestra Señora del Carmen donde se han reubicado los cenisarios de los presbíteros diocesanos ya fallecidos.

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