Los laicos son el corazón de la Iglesia

Fuente: Vatican News, Ciudad del Vaticano

El trabajo en el Sínodo Amazónico, que se lleva a cabo en el Vaticano, desde el 6 de octubre, va llegando a la mitad, encuentro en el que los Padres Sinodales han reflexionado sobre varios temas que buscan encontrar “nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral” en la Amazonía.

Según ha comentado a los periodistas que cubren este Sínodo de Obispos, Monseñor Giacomo Costa, secretario de la Comisión para la Información, para la Amazonia, se ha dado un “salto cualitativo”.

Según se informó, este jueves 17 de octubre, por la tarde, se reunirán los doce círculos menores y por la noche los ponentes harán públicos los 12 informes, el viernes 18 de octubre. La última semana de trabajo, según lo previsto, se dedicará a discutir el proyecto del documento final, que se votará en el Aula el sábado 26 de octubre por la tarde.”

De Queiroz: pocas vocaciones por la poca santidad de los ministros

El obispo brasileño, Mons. Wellington Tadeu de Queiroz Vieira, párroco de la diócesis de Cristalândia subraya que el problema de la falta de sacerdotes es concreto no sólo para la Amazonia, “sino también para Europa, que ve reducirse el número de ministros ordenados”. No hay obstáculos, ni en la Biblia ni en la teología, para la ordenación de los “viri probati”, hombres adultos casados, aclara De Queiroz, “muchos en el Aula piensan como yo, que el celibato no es el principal obstáculo para tener más sacerdotes. El verdadero problema es la incoherencia, la infidelidad y los escándalos causados por los ministros ordenados”. “Debemos asegurarnos de que en los corazones de la gente, especialmente de los jóvenes – añade el obispo brasileño – se desarrolle una tierra fértil. Si nosotros, sacerdotes y obispos, no adquirimos también “el olor de las ovejas”, como nos pide el Papa Francisco, no transmitimos el perfume de Cristo. Porque sólo somos anunciadores de nosotros mismos, que así distanciamos a la gente de Jesús”, señala.

Mala distribución de los sacerdotes en América Latina

Para Monseñor De Queiroz, el primer camino a seguir es la conversión de los ministros ordenados, porque  “el principal instrumento para despertar la vocación de los jóvenes es la santidad de los evangelizadores actuales: la santidad de la sencillez de vida, de la apertura al diálogo, del anuncio de la verdad cristiana, de la compasión con los que sufren”. Un segundo problema es también la mala distribución de los sacerdotes en el territorio. “En América Latina – lamenta el obispo de Cristalândia – hay zonas con buena presencia de sacerdotes, pero con poco espíritu misionero. Muchos de ellos podrían ir a zonas fronterizas como el Amazonas”.

Conti: son los laicos los que se encargan de las comunidades

También intervino Monseñor Pedro José Conti, obispo de Macapá, diócesis de 148.000 kilómetros cuadrados (poco menos de la mitad de Italia), que ocupa casi todo el estado de Amapà, en el norte de Brasil, en la desembocadura del río Amazonas. El prelado dice que en el Sínodo pidió que se potenciara el papel de los laicos. “En mi diócesis, que es como en todo el norte de Italia -explica Monseñor Conti-, en algunas parroquias tenemos 100 comunidades y un solo sacerdote. Los laicos y las laicas son los que llevan a cabo el trabajo. Los sacerdotes deben prepararlos, seguirlos y guiarlos, pero son ellos los que construyen la Iglesia. Los laicos tienen la experiencia de tener una familia, tienen competencia profesional. Los clérigos, sacerdotes y obispos, pensamos que lo sabemos todo, pero no es verdad, necesitamos las habilidades de los laicos y de los laicos, y esto es también un antídoto contra el clericalismo. Es fundamental, añade el obispo de Macapà, también el servicio de los laicos y laicas comprometidos en la política, que estén capacitados para dar concreción a la doctrina social de la Iglesia.

Pequeños productores laicos salvarán la selva amazónica

Finalmente, serán los pequeños productores laicos, para Monseñor Conti, quienes salvarán la Amazonía. El modelo a seguir es el de las pequeñas cooperativas agrícolas, “que conviven con la selva, la ‘selva en pie’, y de las que extraen recursos de forma sostenible para comercializar productos naturales, explotando su gran riqueza con la sabiduría ancestral transmitida por los pueblos indígenas”. Estaba emocionado”, dice, “de escuchar sus testimonios. Vivo a 600 km de los pueblos indígenas, en una ciudad de medio millón de habitantes y cada día estoy luchando con todos los problemas urbanos, y siento la urgencia de una conversión ecológica.

 

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