Los Laicos y la Vivencia de su Espiritualidad en la Cuarentena

Por Eliana Padilla Serrano – Catequista y Geóloga UIS

En la Arquidiócesis de Bucaramanga estamos viviendo el año del Bautismo, el primer sacramento de nuestra vida cristiana, en el que nacemos a una vida y familia nueva: la Iglesia, familia doméstica. Y literalmente la actual coyuntura: la pandemia del COVID – 19, nos ha conducido a una vida nueva; ya nuestras vidas no volverán a ser las mismas, nuestros hábitos y costumbres han tenido que cambiar, el ritmo frenético de nuestras vidas se ha detenido y nuestras casas son ahora el mejor lugar donde podemos estar salvaguardados. Esta situación ha hecho que suframos cambios en todo sentido, reajustes en lo laboral, en lo académico, en lo económico e incluso en lo pastoral, en la vivencia de nuestra espiritualidad, de nuestra fe.

Ante la imposibilidad de asistir a los templos a las celebraciones litúrgicas en cuaresma y Semana Santa, los laicos del mundo entero hemos retornado a vivir la experiencia de las primeras comunidades cristianas (cfr. Hechos de los apóstoles 2, 42: “Se reunían frecuentemente para escuchar la enseñanza de los apóstoles, y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones”. Los nuevos altares, son los hogares, son nuestras familias, a quienes con más fervor, esperanza y confianza en el Señor invitamos diariamente a meditar la Palabra y a la oración.

Semana Santa 2020 ha sido una hermosa oportunidad de vivir el memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor de una manera inédita, diferente. A pesar de extrañar la cercanía con nuestros hermanos en el Banquete Eucarístico, el estar en casa no ha sido impedimento para reflexionar y meditar en la Palabra de Dios. Los medios de comunicación social y las redes sociales han sido los grandes aliados, los adultos mayores no tan familiarizados con la tecnología han hecho uso de la televisión y la radio para seguir las transmisiones que realizan tanto el Vaticano como la Iglesia local, de las diferentes celebraciones litúrgicas. La creatividad y la recursividad han llevado a nuevas formas de evangelización, como lo pedía San Juan Pablo II. Las parroquias del mundo entero han hecho uso de la tecnología para transmitir la Eucaristía, aún con los templos vacíos, pero unidos espiritualmente como comunidad creyente y acatando los protocolos establecidos.

El Papa Francisco ha animado  permanentemente a creyentes y no creyentes a entender que vamos todos en el mismo barco, a no seguir cada uno por nuestra cuenta, sino a permanecer unidos invitándonos a ser solidarios, fraternos y serviciales durante este tiempo inédito que vive la humanidad, la cual es una oportunidad de afianzar nuestra fe, de tener un verdadero diálogo con el Señor, de meditar la Palabra y ante todo de cumplir el mandamiento del amor que en tantas ocasiones Jesús nos ha pedido y que ahora más que nunca debemos ser conscientes que en muchas familias escasea el pan material y debemos tender una mano amiga al necesitado.

Este es un momento histórico donde podemos crecer y aprender, revisar nuestra vida y proponernos ser mejores seres humanos, mejores cristianos. Volveremos poco a poco a retomar nuestra vida, y nuestra vida sacramental reunidos en la mesa del altar ahora camino a Pentecostés, donde nació la Iglesia ahora más viva y unida que nunca.

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