MARÍA: DISPONIBILIDAD

Queridos hermanos y hermanas: “Disponibilidad”, aplicado a la Virgen María, es el valor propuesto como tema de meditación para el mes de junio. En términos generales podemos decir que disponibilidad significa, estar presente personalmente para actuar cuando se necesita. Es una cualidad que indica el descentramiento de la persona, de sus propios intereses, incluso de su propia vida para salir de sí y servir, mediante la entrega sincera a los demás. Contemplar a María bajo esta virtud, nos hace mucho bien a creyentes o no, por cuanto constituye, sin lugar a dudas, una actitud fundamental para contrarrestar el individualismo, el apego de sí mismo, el deseo de dominio por la fuerza, o como hoy puede ocurrir, ser “influencer” para aprovecharse de los demás. Y este valor, es fundamental para construir una cultura del encuentro y de la solidaridad.

Pero detengámonos en la disponibilidad de María. La “Disponible” es sinónimo de la “Servidora” por la profunda sintonía que tiene con Dios para hacer siempre su voluntad. Desde el Evangelio se ha identificado este “modo de ser” de María con su respuesta en la Anunciación: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra” (Lc 1,38). Este talante de la Virgen hace de su presencia una constante, incluso por su elección eterna, en el pensamiento de Dios, desde “entonces” y, unida a su Hijo como siempre, presente también con maternal disponibilidad para todos nosotros. De ahí la enorme importancia de su intercesión permanente e incondicional que llena de confianza a la Iglesia, Pueblo de Dios y en él a todos sus hijos e hijas; Ella, además, se presenta como modelo de virtudes, como lo es entre tantas, su disponibilidad.

Sabemos que a la disponibilidad la antecede una actitud de escucha, es decir de activa obediencia a quien invita a hacer su voluntad. María, por tanto, nos enseña esta actitud esencial que explica sin duda, el profundo sentido de nuestra vocación cualquiera que ella sea. Si hemos escuchado la voz de Dios y por medio de la fe le hemos dado libere asentimiento para consagrarnos a él y en los hermanos, sin la disponibilidad sincera no se entiende la obediencia apostólica del sacerdote, ni la consagración del religioso o religiosa, ni el libre consentimiento para la entrega matrimonial, ni en suma, ninguna otra forma de realización vocacional de cada uno, que necesariamente debe estar inspirada en el ejemplo de entrega del Señor por todos nosotros y a imitación de su Santísima Madre.

Finalmente, la disponibilidad de María se convierte en salida misionera, de prisa, sin demora para llevar a su Hijo a todos. Podemos concluir esta reflexión citando un párrafo de la oración final del Papa Francisco en su exhortación “La Alegría del Evangelio”, dirigida a la Virgen María: “Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, Madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino” (E.G.288). Con mi fraterno saludo y bendición.

+ Ismael Rueda Sierra

Arzobispo de Bucaramanga

Deja un comentario