Mensaje del Papa Francisco a las Obras Misionales Pontificias

Por: Padre Stanslaus Joseph Mnyawami, imc – Delegado Episcopal de la Animación Misionera

La misión es un don gratuito del Espíritu, no el resultado de estrategias

El pasado 21 de marzo de 2020, por la ocasión de la fiesta del Ascensión del Señor, el papa Francisco envió un mensaje a las Obras Misionales Pontificias. En esa carta el Santo Padre quiso recordarles que es el Espíritu Santo quien enciende y custodia la fe en los corazones y reconocer este hecho lo cambia todo. Por lo tanto, es el Espíritu quien suscita y anima la misión; hay que evitar la auto-promoción y la celebración publicitaria de las propias iniciativas. Ser misioneros es el reflejo de la gratitud por el don recibido gratuitamente. El anuncio no es cualquier proselitismo político o cultural, psicológico o religioso. En resumen, la carta señala los fundamentos y varios aspectos de la misión que el Papa Francisco presenta recapitulando su anterior Encíclica Evangelii Gaudium.

Fundamentos de la misión

El «rasgo genético más íntimo» de la misión de la Iglesia es ser obra del Espíritu Santo y no una consecuencia de nuestras reflexiones e intenciones. Recibir la alegría del Espíritu es una gracia y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio. La salvación no es la consecuencia de nuestras iniciativas misioneras, ni de nuestros discursos sobre la encarnación de la Palabra sino que acontece a través de la mirada del encuentro con Jesús, que nos llama. Anuncia el Evangelio quien da testimonio de la alegría y gratitud que brotan de Espíritu.

Rasgos distintivos

En primer lugar, el atractivo: la Iglesia crece en el mundo por atracción y no por proselitismo, y que si se sigue a Jesús feliz de sentirse atraído por él, los otros lo notarán. Otros rasgos son la gratitud y la gratuidad, ya que el entusiasmo misionero nunca procede del cálculo humano, o de una obligación, sino es un reflejo de la gratitud. Luego está la humildad, porque si la felicidad y la salvación no son nuestra posesión o una meta alcanzada por nuestros méritos, el Evangelio se anuncia con humildad, sin arrogancia. La salvación hay que facilitarla, no complicarla: la misión auténtica no agrega «cargas inútiles» a las vidas ya fatigadas de las personas, ni impone lo más sofisticado para disfrutar lo que el Señor dona con facilidad. Otros rasgos son la proximidad a la vida en acción, la fe del pueblo de Dios y la preferencia por los pequeños y los pobres.

Talentos para desarrollar

Las OMP nacieron espontáneamente del fervor misionero expresado por la fe de los bautizados y están vinculadas al sensus fidei del Pueblo de Dios. Avanzaron en los dos caminos de oración y caridad; siempre han sido estimados por la Iglesia de Roma, y su vocación nunca ha sido vista como un «camino alternativo», una afiliación «externa» respecto a las formas de vida ordinaria de las Iglesias particulares. Se han convertido en una red amplia en todos los continentes: una pluralidad que debe alejarse de las ideologías.

Errores a evitar

El primer error a evitar es la auto-referencialidad en clave publicitaria. También está la ansiedad de mando, es decir, el querer controlar excesivamente a las comunidades a las que deberían servir. Luego existe el elitismo, la idea tácita de creerse una clase alta de especialistas. El pueblo, no debe ser visto como una masa inerte a ser siempre revivida y movilizada. Otras patologías incluyen la abstracción y el funcionalismo, como si la fe se centrara en imitar los modelos de eficiencia mundanos.

Donaciones y consejos para el camino

El Papa Francisco propone a las Obras Misionales Pontificias a redescubrir su inserción dentro del Pueblo de Dios, involucrándose en la vida real de las personas y entrelazándose con la red eclesial de diócesis, parroquias, comunidades y grupos. Además, que continúen con las prácticas de oración y recolección de recursos para la misión y buscando nuevas formas, pero sin complicar lo que es simple. Tampoco son una entidad por derecho propio y entre sus especificidades está el vínculo con el Papa. Ellas no deben transformarse en una ONG dedicada exclusivamente a recaudar fondos. No les conviene ir en busca de grandes donantes, aunque en algunas áreas falle la recolección de fondos. Es bueno que la solicitud de ofertas para las misiones continúe dirigida principalmente a toda la multitud de bautizados, centrándose también a un nuevo estilo en la colecta en las iglesias de todos los países en octubre, con motivo del DOMUND. Las OMP son y deben ser vividas como un instrumento de servicio a la misión en Iglesias particulares: no hay necesidad de súper estrategas. El uso de los fondos recaudados tenga en cuenta las necesidades primarias de la Iglesia, la universalidad de la fe cristiana y nunca olvidar a los pobres. Deben mirar afuera, no en el espejo, aligerando las estructuras en lugar de hacerlas más pesadas.

Con las palabras de San Ignacio, el Papa Francisco concluye: haga lo mejor que pueda su trabajo como si todo dependiera de ustedes, sabiendo que en realidad todo depende de Dios.

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