Misión Ad Gentes en Tiempos de Coronavirus

Por: Padre Edgar Orellán Bueno – Misionero Ad Gentes IMC

Jesús dio a la Iglesia el mandato de anunciar el Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.» (Mt 28,19). En este tiempo, sin embargo, surge una pregunta: ¿Cómo compaginar el salir propio de aquel que va a misión con el “quédate en casa” que tantas veces hemos escuchado en estos días? La respuesta no es fácil.

Este tiempo de cuarentena ha sido una oportunidad muy especial para que aquellos que hemos sido llamados a conocer, amar, seguir y servir al Señor, purifiquemos la vivencia de nuestra espiritualidad y las motivaciones por las cuales seguimos a Jesús. El verdadero discípulo de Jesús encuentra la manera de serle fiel incluso en tiempo de distanciamiento social. El amor sabe ser creativo.

Como misionero Ad Gentes que representa a la Arquidiócesis de Bucaramanga en Mozambique, Diócesis de Lichinga, Parroquia de La Inmaculada Concepción, junto al equipo misionero con el cual me encuentro (p. Edilberto y p. Bento) este interrogante ha resonado frecuentemente en nuestros corazones, así como en la Iglesia Mozambiqueña y del mundo entero. De allí han surgido algunas respuestas que, en general, son comunes a los distintos ambientes en donde está presente la comunidad de creyentes.

La Conferencia Episcopal de Mozambique tomó, con la anticipación debida y en concordancia al gobierno, las medidas para mantener controlada la propagación del virus. Como ya sabemos, este es un elemento importante para evitar al máximo que haya pérdida de vidas humanas.

Las redes sociales nos han ayudado para hacer llegar a muchas personas la esperanza, consolación y fortaleza que trae el Mensaje Salvador de Nuestro Señor Jesucristo. Un buen número de personas han agradecido este gesto que, según han expresado, les ha hecho un gran bien.

La organización de acciones solidarias para con las personas más necesitadas ha sido también un elemento importante en la tarea de sobrellevar este tiempo.

También hemos insistido mucho en analizar de manera crítica la información a que tienen acceso en las redes sociales; la desinformación y falsas noticias se propagan mucho más rápidamente que el mismo virus. Las fuentes confiables son el mejor medio para tener una perspectiva real de la situación.

El ejemplo y la insistencia en la observancia de las medidas para evitar la propagación, especialmente en las oficinas de atención parroquial, ha sido otra manera de acompañar las comunidades a vivir de manera responsable esta situación.

Hemos trabajado también en ayudar a entender a los fieles cristianos que, si no han recibido la gracia contenida en los Sacramentos, no ha sido por desprecio al Señor o en rebeldía contra la sana enseñanza de la Iglesia, o por querer cerrarse de manera egoísta a los hermanos; todo lo contrario: ha sido por amor del Señor, por amor de los hermanos, por amor de sus familias y de sí mismos, y en conformidad con las indicaciones dadas por la Iglesia y por las autoridades competentes. El Señor no puede dejar sin su gracia a quien así lo busca. Jesús es el Buen Pastor, también en tiempos de pandemia; no lo podemos olvidar.

A nivel interno, también hemos procurado ser instrumentos de la gracia de Dios. Celebramos diariamente la Eucaristía y la Liturgia de las Horas por los feligreses, por la Iglesia y el mundo entero. Jesús se sigue inmolando por nosotros en cada celebración y su gracia sigue llegando a todos, generosamente.

El cuidado en los detalles propios de la vida comunitaria ha sido otro modo de tratar de asemejarnos a la comunión de amor que se vive entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cosas como el saber escuchar, el animar, el entender, el corregir, el perdonarnos, el dar una sonrisa, el ayudarnos… han sido maneras de parecernos un poco más a ese Dios en el que creemos, amamos, seguimos y servimos, y del que esperamos el alivio y la salud en estos tiempos.

La lectura y el estudio han ocupado también un momento importante de nuestra jornada. Todos sabemos que aquel evangelizador que no se forma de manera permanente pronto sentirá que ya no tiene nada más que decir y que la riqueza del Evangelio de Jesús se ha agotado.

El ayudar en los servicios propios de casa también ha sido una manera de recordar que pocas veces el Señor se manifiesta de manera espectacular, y que es en las pequeñas cosas de la cotidianidad en donde Él mejor se deja encontrar.

No les hablo sobre las cifras y estadísticas aquí en Mozambique, ya que las pueden ver en tiempo real vía internet, pero en general las cosas están controladas.

Sigamos orando unos por otros y que Jesús que manifestó su victoria sobre el pecado, el mal y la muerte, nos dé a conocer su Soberanía y Misericordia también en este tiempo.

 

 

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