NAVIDAD ES IGLESIA EN COMUNIÓN

Queridos hermanos y hermanas: en el presente año hemos hecho un importante itinerario espiritual con el énfasis del encuentro con Jesús, en los hermanos, en el contexto de la Iglesia comunidad. Hemos reconocido cómo Jesús está con nosotros y hace camino con nosotros en la familia, en las comunidades eclesiales misioneras, en las parroquias, la Arquidiócesis y la Iglesia universal. En cada una de ellas, de diversas maneras, tenemos conciencia de pertenencia y tenemos además, la oportunidad de experimentar la benéfica acción de la gracia de Dios, el crecimiento integral como personas y la ruta de la santidad como vocación común de todos.

Es necesario repetir sin cansancio que la iglesia es comunión de amor o no es la iglesia que Dios quiere. Su fuente es la Santísima Trinidad, lo mismo que su modelo y la meta hacia dónde camina como un pueblo reunido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En estos días de Navidad, festejamos y nos alegramos del nacimiento de Jesús, su Encarnación que viene a unirnos de acuerdo con el pensamiento del Padre, como Iglesia y familia de Dios.

Como discípulos misioneros debemos por tanto comprender, que no hay discipulado sin comunión, como no lo hay sin Iglesia. La fe no aísla pues es contraria al individualismo, sino que, justamente, nos libera de él y nos lleva a la comunión.

La Iglesia es peregrina y en esta condición, vive de forma anticipada la belleza del amor y la santidad que se realizará al final de los tiempos, en perfecta comunión con Dios y los hombres. Así lo meditamos también en el tiempo de Adviento. El documento de Aparecida, lamenta constatar que “en nuestra Iglesia, existen numerosos católicos que expresan su fe y su pertenencia de forma esporádica, especialmente a través de la piedad a Jesucristo, la Virgen y su devoción a los santos” (160) invitándolos a participar más plenamente en la vida de la Iglesia- comunidad.

En esta reflexión que nos permite hacer un sobrevuelo sobre elementos que de una u otro forma hemos meditado durante el presente año, no podemos olvidar el papel tan importante que tienen la diversidad de carismas, ministerios y servicios que hacen posible, poner en práctica el ejercicio de la participación y de la caridad, como obra del Espíritu en la unidad orgánica del único Pueblo de Dios y le asegura su esencia misionera, de “salida” hacia quienes esperan la buena noticia. De modo que comunión y misión están íntimamente ligadas: “la comunión es misionera y la misión es para la comunión” (ChL 32).

Al concluir esta última entrega de la “Voz del Pastor”, en este año, además de agradecer la atención que le han prestado, e invitándoles a orar por nuestra Iglesia, les hago llegar mi cálido saludo de Navidad y Año Nuevo, pidiendo a Jesús para todos ustedes y sus familias, muchas bendiciones, reconciliación y paz.

+ Ismael Rueda Sierra

Arzobispo de Bucaramanga

 

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