Parroquia Nuestra Señora de Fátima Celebró su fiesta Patronal

Por: Delegación de Comunicaciones – [email protected]

Con gran gozo la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de Fátima del Arciprestazgo San Lucas en la Arquidiócesis de Bucaramanga celebró este lunes 13 de mayo la fiesta de su santa patrona con la Santa Eucaristía que presidió Monseñor Ismael Rueda Sierra, Arzobispo de Bucaramanga a las 7:00 p.m. y que fue concelebrada por el padre Horacio Echeverría, párroco de la comunidad y varios sacerdotes invitados.

En la homilía Monseñor Ismael Rueda Sierra resaltó el papel de la virgen María al recordarnos que “María es Madre y mujer misionera, es una mujer comprometida con el servicio a los hermanos a través de la caridad y la misericordia. María se desprendió de lo suyo para ir al encuentro con el otro; es ejemplo de entrega y servicio. Es una madre que está atenta a las necesidades de sus hijos.

En Fátima, los pastorcitos son transmisores del mensaje de la virgen, es decir, se convierten en discípulos misioneros del mensaje recibido “Orar mucho”, orar siempre e intensamente, sin interrupciones. Ésta es la actitud permanente de Jesús, y la cual veían sus apóstoles cuando se retiraba a orar por la salvación de la humanidad. Hoy el Señor nos pide volver el corazón a Dios si nos hemos desviado del camino, nos pide convertirnos, nos pide orar más cada día. La conversión es la única condición para volver a Dios y encontrarse con Él y caminar con Él como Discípulo Misionero.

Dios se vale de cosas sencillas para realizar cosas grandes. La virgen nos insiste en Rezar el Rosario, no como una devoción cualquiera, sino como toda una oración contemplativa de la acción de Dios, de la presencia de Jesús entre nosotros, de tal manera que debemos recoger estas enseñanzas con enorme gratitud ante el Señor y hacerlas nuestras, actuales y propias”.

Antes de la oración poscomunión el padre Horacio Echeverría, párroco de la comunidad agradeció a Dios por tener a la virgen de Fátima como patrona y a la comunidad por su gran amor a la Madre del cielo, quien nunca nos desampara; de igual manera a nuestro arzobispo por presidir la santa eucaristía e invitarnos a volver el corazón a Dios e intensificar la oración a través del rezo del Santo Rosario.

 

 

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