Parroquia San José de Charta Celebra 95 Años

Por: Delegación de Comunicaciones – @gmail.com

El domingo 01 de diciembre, Primer domingo de Adviento, la comunidad Parroquial de San José de Charta celebró 95 años de haber sido eregida como parroquia mediante Decreto Canónico otorgado por Monseñor Rafael Afanador y Cadena, Obispo de Nueva Pamplona el 9 de julio de 1924.

Su primer párroco fue el padre Adolfo García Cadena quien desde el 08 de noviembre de 1924 tomó posesión como Cura Interino Fundador existiendo ya el templo, cementerio, escuela y corregimiento, notificación hecha vía telegrama por el padre Jesús Jaimes A., secretario de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona el día 20 de octubre de 1924.

El padre Adolfo fue un fecundo escritor, orador y magnífico historiador. Desde aquel entonces, como párrocos han acompañado a la comunidad 36 presbíteros, entre ellos: Medardo Lizcano, David Cote, Samuel Perico, José Felícitas Suárez, Miguel Barrera, Héctor Uribe, Álvaro Rueda y muchos otros quienes fueron regando con el sudor apostólico aquellas tierras y haciéndolas fecundas para la Gloria de Dios.

Actualmente la comunidad parroquia de San José de Charta pertenece al Arciprestazgo San Gabriel en la Vicaría de Jesucristo Redentor de nuestra Arquidiócesis de Bucaramanga y su Párroco es el Presbítero Luis Carlos Pabón Espinel.

En el marco de su fiesta Patronal, un grupo de 34 jóvenes de la comunidad rural y urbana completaron su Iniciación Cristiana con el Sacramento de la Confirmación conferido por nuestro padre y Pastor Monseñor Ismael Rueda Sierra, Arzobispo de Bucaramanga, en la Santa Eucaristía que presidió en el templo parroquial de la localidad a las 10:00 a.m., siendo concelebrada por los presbíteros: Nelson Enrique Gómez Hernández, Vicario de Jesucristo Redentor, padre Jesús Cárdenas, Delegado Pastoral Juvenil y el padre Luis Carlos Pabón Espinel, párroco de la comunidad.

En la homilía, el señor arzobispo Monseñor Ismael Rueda Sierra resaltó el inicio del nuevo Año Litúrgico con el Adviento y el valor del a virtud teologal de la Esperanza y el aniversario 95 de fundación de la parroquia: ¡Muy queridos jóvenes! Hemos iniciado éste tiempo de Adviento, que es tiempo de preparación para la Navidad. Los signos lo dicen y hoy nos ha correspondido en ésta Eucaristía dominical dar inicio con éste signo de la bendición de la Corona de Adviento  a este tiempo de gracia y salvación en el que todos nosotros creyentes en nuestro Señor Jesucristo nos preparamos para la celebración gozosa y alegre de su nacimiento, de su Encarnación; y por eso, el valor fundamental que se destaca durante este tiempo es el de la virtud teologal de la Esperanza, ‘saber esperar’, esperar con perseverancia, con alegría, sabiendo que todas las promesas que Dios ha hecho a la humanidad, siempre las ha cumplido.

 Durante este tiempo de Adviento, el Señor, que nos ha amado desde siempre confirma esa promesa de enviarnos al Mesías, quien vendría a ser la mejor compañía para la humanidad, una presencia redentora que se cumplió de una manera extraordinaria y por eso la Esperanza es la virtud que el Señor nos invita a que ejercitemos y renovemos. Uno tiene que vivir en la vida no de ilusiones, porque ellas se apagan tan pronto se cumplen, o a veces no se cumplen y quedamos desilusionados; en cambio la esperanza nunca se agota, mientras estemos en la vida, vivimos en la esperanza, y es la que dinamiza el cada día, nos permite poner un horizonte en la vida para caminar, no obstante los problemas que se nos presenten, los obstáculos, cuando en nuestro corazón y conciencia está presente la esperanza que nos da Dios, iremos adelante hasta el final, porque para nosotros la vida no se agota, la vida se prolonga en la eternidad dichosa que el Señor también nos prometió y la cumplirá.

Estamos invitados a iniciar este camino del Adviento con esa disposición del corazón, y las lecturas que meditaremos en este tiempo nos hablarán a través de los profetas como es el caso de Isaías, sobre cómo debemos prepararnos para la venida del Mesías. San Mateo nos recuerda el anuncio de la segunda venida del Señor al final de los tiempos, en su evangelio nos recuerda que debemos estar preparados, listos a recibirlo y aquí también nos dice que debemos estar preparados al final de los tiempos para cuando el Señor nos llame a su morada eterna. En eso no se puede improvisar, el Señor nos da la oportunidad de vivir, de organizar nuestra vida de acuerdo a sus planes y al llegar a su presencia lo hagamos con un corazón confiado, una vida confiada, porque hemos caminado de acuerdo a las obras que Él nos ha pedido. Entonces todos los mensajes de éste tiempo nos llevan a pensar en que Dios cumple sus promesas y que nosotros debemos estar atentos al cumplimiento de ellas para hacerlas nuestras con gratitud, a Dios lo debemos esperar siempre en nuestra vida porque debe ser Él quien anide en nuestro corazón y en nuestra existencia.

¡Hermanos!, Cristo debe iluminar el camino de nuestra vida a diario, así como en Navidad todo se llena de luces en medio de la oscuridad, la presencia de Jesús debe iluminar la vida de los pueblos, las naciones. Pidámosle que su presencia nos haga entender la realidad, conocer el pecado, porque al descubrirlo, la presencia de Cristo lo deja al descubierto para que conociéndolo a Él, aceptemos la Gracia que Él nos trae con su luz. En ese sentido Dios nos hace saber que nos envía a su Hijo para ser esa luz para nosotros y que iluminados por ella estaremos siempre dispuestos a recibirlo con alegría, con gratitud, para poder vivir como familia, vivir en paz y fraternidad.

 Hoy también el Señor nos da la gracia de celebrar el Sacramento de la Confirmación para éste grupo de 34 jóvenes que durante todo el año se han preparado para asumir ese compromiso de discípulos misioneros con el Señor. Dios se hace siempre presente como es, Uno y Trino, tres personas distintas, un solo Dios verdadero, el Padre nos envía a su Hijo que lo recibimos con gratitud en esta Navidad, pero también nos envió el Espíritu Santo recibido por los apóstoles en Pentecostés y con su fuerza salieron a anunciar la ‘Buena Noticia del Señor’. De la misma manera la Iglesia continua hoy animada por ese Espíritu de Dios y nosotros recibimos ese mismo Espíritu que renueva nuestra vida y nos hace comprender la bondad del Padre, la misericordia del Hijo y la presencia salvadora de su Espíritu. Y por eso en el Sacramento de la Confirmación como hoy lo celebramos, estos jovenes recibirán el Espíritu del Señor, con sus Dones y Carismas, con sus gracias especiales, viviendo en el Espíritu de Jesús con los valores del evangelio y sobre todo para que su vida presente y futura esté de acuerdo con el evangelio y los Planes de Dios.

Hoy es también la oportunidad para darle gracias a Dios por el camino recorrido de ésta Parroquia como parte de la Iglesia Universal, recordemos que cuando nació ésta parroquia de San José de Charta hace 95 años, pertenecía a la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, ahora hace parte de nuestra Arquidiócesis de Bucaramanga y por eso hoy le damos gracias al Padre, por esa peregrinación constante de este pueblo, por sus dones y gracias que les ha concedido durante todo este tiempo; por sus párrocos y pastores, por sus comunidades que han venido expandiendo la semilla de la fe y la evangelización de generación en generación y porque esa semilla de la fe permanezca viva en medio de nosotros con la esperanza de seguir llevándola hacia el futuro de la mejor manera.

¡Pidámosle a la Santísima virgen María! que como ella, con el corazón lleno de esperanza, nosotros podamos vivir éste Adviento y culminar de la mejor manera éste Año Mariano Arquidiocesano que hemos estado viviendo en nuestra arquidiócesis con tantas gracias, con tantas bendiciones como las que hemos recibido del Señor por intercesión suya. Que ella también traiga para ésta parroquia de San José de Charta muchas gracias, Dones, y bendiciones. ¡Amén!                 

Antes de recibir la bendición con indulgencia plenaria, el padre Jesús Cárdenas, Delegado Episcopal para la Pastoral Juvenil compartió un pequeño mensaje de felicitación y motivación a los confirmados recordándoles un Decálogo elaborado por la Pastoral Juvenil sobre la Encíclica ¡Cristo Vive!, de su Santidad Francisco, que los invita a seguir vinculados en la vida parroquial siendo promotores de la evangelización de otros jóvenes de la comunidad.

El padre Luis Carlos Pabón Espinel, agradeció a Monseñor Ismael Rueda Sierra la presidencia de ésta Santa Eucaristía en el marco de los 95 años de la Parroquia San José de Charta, y el haber conferido el Sacramento de la Confirmación a éste grupo de 34 jóvenes que de ahora en adelante serán testimonio de un Cristo joven en la comunidad.

De igual manera el alcalde del municipio Giraldo Solano Toloza agradeció a su excelencia Monseñor Ismael Rueda Sierra por su visita y el trabajo pastoral que como Obispo hace a ésta comunidad arquidiocesana que reside en el Arciprestazgo San Gabriel. Fue también la ocasión para exaltar y otorgar Mención Honorífica a la señora Elena Mujica de Villamizar (q.e.p.d.) por su aporte al desarrollo del municipio, así como también a la señora Rebeca Caicedo Rondón una de las primeras personas nacidas en el municipio hace 95 años (1924), y quien además de ser bautizada por el padre Adolfo García Cadena, fundador del municipio se ha caracterizado durante toda su vida por ser una mujer emprendedora, líder, servicial y gran catequista de la parroquia San José de Charta.

Antes de impartir la bendición apostólica con indulgencia plenaria el señor Arzobispo de Bucaramanga Monseñor Ismael Rueda Sierra, agradeció al padre Luis Carlos Pabón Espinel por su invitación y por todo el trabajo pastoral realizado en ésta comunidad de San José de Charta; de igual manera exhortó a la comunidad a seguir trabajando con más ahínco en la consolidación del PDER sobre todo ahora que inicia la nueva etapa de ‘Iniciación Cristiana’. De igual manera exhaltó el ejemplo dado por éstas dos hijas de charta, las señoras Elena y Rebeca quienes han vivido a cabalidad su compromiso como bautizadas de ser discípulas de Cristo durante toda su vida. La celebración de los 95 años de la Parroquia culminó con un compartir fraterno.

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