Parroquia Santa Isabel de Hungría Celebra su Fiesta Patronal  

Por: Delegación de Comunicaciones – [email protected]

La comunidad parroquial de Santa Isabel de Hungría del Arciprestazgo San Mateo, en la Vicaría Santísima Trinidad de Floridablanca, celebró este domingo 17 de noviembre, su Fiesta Patronal, con la Santa Eucaristía que presidió nuestro Arzobispo Monseñor Ismael Rueda Sierra a las 6:00 p.m. y que fue concelebrada por el padre Ramón Linares, párroco de la comunidad y el padre Oscar Leonardo Rueda Uribe, sacerdote ascrito.

En el marco de la fiesta la comunidad participó con fervor en la solemne procesión que se organizó por las principales vías de la parroquia, así como también en el rito de bendición de la Gruta a Nuestra Señora de Fátima, construida en el atrio del Templo y bendecida por Monseñor Ismael Rueda Sierra, luego del rezo del Santo Rosario que en éste domingo se ofreció de manera especial por los más Pobres y excluidos de nuestra Arquidiócesis e Iglesia Universal, haciendo Eco a la invitación del Papa Francisco de celebrar en éste domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, la III Jornada Mundial de los Pobres. Con una sencilla pero piadosa procesión de entrada con la imagen de Santa Isabel inició la Santa Eucaristía donde la comunidad colocó junto al Altar del Señor todas sus necesidades.

En la homilía Monseñor Ismael resaltó la importancia de perseverar en la fe en Dios, nuestro Señor como lo hizo en su momento San Isabel y depositar nuestra confianza y nuestra vida en Él. “¡queridos hermanos! Hoy es domingo día del Señor, pero también recordamos hoy la memoria de Santa Isabel de Hungría, Patrona de ésta comunidad parroquial de nuestra Arquidiócesis de Bucaramanga. Las lecturas de este día del Señor nos traen un bello mensaje y nos invitan a reflexionar sobre el fin de los tiempos. Si tenemos la fe y la confianza puesta en el Señor no hay porqué asustarnos. Jesús nos hace un llamado a la conciencia y volver siempre nuestros ojos a Dios, construir la historia de todos los días y cada día con amor, con generosidad, como Él lo hizo con su entrega sincera a los demás. Y en ese sentido hoy estamos celebrando por invitación del Papa Francisco de la III Jornada Mundial por los Pobres. Ante todos los desequilibrios humanos, las injusticias, el mal uso del medio ambiente, los recursos y la naturaleza, los más perjudicados siempre son los pobres, los más necesitados, a ellos les llegan todas las consecuencias; y esas son las consecuencias del pecado, de la inequidad y de las injusticias que cometemos en la vida; y por eso que bueno que hoy pensemos sobre esa realidad: los necesitados, los que se van quedando en la vera del camino, los que se han desechado y ante los que he sentido muchas veces indiferencia.

Hoy cuando recordamos a Santa Isabel de Hungría una persona que se distinguió y se santificó y la reconocemos como tal es porque fue una mujer que entregó su vida en la opción preferencial y evangélica por los pobres. Santa Isabel era una mujer muy rica, era de la nobleza, hija de reyes, sin embargo siempre tuvo en su corazón ese carisma especial que el Señor le colocó de sentir compasión, misericordia y ternura y verdadera caridad por los más necesitados; y por eso sabemos según dice la historia, que ella fallecido su esposo, colocó todos sus bienes y esfuerzos al servicio de los pobres, montando hospitales, muchas obras en favor de ellos. Pero hay una cosa que debemos destacar muy especialmente de Santa Isabel y es que ella no solo entregó sus bienes, sino que se dedicó a cuidar, ella misma, de los pobres, lo que le quedaba de vida se dedicó a ser protagonista del servicio cercano a los más pobres, enfermos y excluidos; y por eso Santa Isabel fue profundamente admirada en su tiempo, fue canonizada y puesta como ejemplo de la caridad en Europa y lo es también como lo fueron nuestros hermanos mayores en la fe santificados, ejemplo para nosotros.

En éste día en el que estamos invitados a mirar con el espíritu del Evangelio a los pobres, aprendamos de Santa Isabel de Hungría éste valor tan especial. Pidámosle a la Santísima Virgen María, mujer pobre, sencilla de corazón, que podamos nosotros también aprender estas lecciones para llevar nuestra vida y poder presentarnos ante el Señor, cuando Él nos llame, con buenas obras más que con muchos bienes materiales”. ¡Amén!                            

Antes de recibir la bendición con indulgencia plenaria, el señor arzobispo felicitó a la comunidad parroquial por su fiesta y los invitó a seguir apoyando el trabajo pastoral que viene liderando el padre Ramón Linares en el marco de la II Etapa del PDER.

 

 

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