Retos que Transforman y nos hacen Crecer

 Por: Edwing Muñoz Neira – Coordinador Dpto. de Educación Continua U.P.B.

Sin lugar a dudas el 2020, año que muchos llamaron como el de la visión perfecta, ha traído unos retos y cambios insospechados. En nuestros planes prospectivos de fin y comienzo de año, de seguro, no estaba incluido el viraje de 360 grados que tuvimos que dar para ajustarnos a la nueva realidad mundial producto de la pandemia Covid-19.

Lo cierto es que, de un momento a otro, tuvimos que cambiar por completo nuestros hábitos sociales y relacionales e implementar un distanciamiento sin precedentes para esta generación. Aún seguimos en ello, ya un poco más acostumbrados que al principio, pero siempre con la esperanza viva de que esta situación se resolverá y que volveremos a nuestra querida cotidianidad. Por ahora, conscientes de los datos oficiales que nos llegan de todas partes, nos resta ser disciplinados en el acato de las nuevas normas y propender por el autocuidado que es en sí el cuidado de todos.

Sin embargo, por la naturaleza propia de estos cambios, para la mayoría abruptos, se han revelado aspectos positivos. Con este escenario que ha sacado lo mejor de nosotros, sin desestimar ni opacar lo difícil que ha sido el manejo de la pandemia en Colombia y el mundo, para muchas personas y empresas; podemos afirmar que términos tan renombrados en esta época como reinventarse, ser creativos, resiliencia, solidaridad, optimismo, innovar, pa’lante o la misma sonada frase: “de esta salimos”, han sido la particularidad en el Colombiano.

Al respecto, la Universidad Pontificia Bolivariana no ha sido ajena. Desde antes de que se decretara oficialmente el inicio de la cuarentena obligatoria y se establecieran las disposiciones especiales para los recintos educativos, la U.P.B. ya había tomado medidas en todos sus campus, siempre con el propósito de salvaguardar la salud y vida de todos sus integrantes. Fue un reto gigante, porque el hecho de migrar trabajo, prácticas y clases a la telepresencia, generó la construcción de todo un andamiaje robusto que garantizara el desarrollo adecuado de labores académicas y administrativas.

Para lograr este objetivo, se contó con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. De por sí, la U.P.B. ha sido una institución abanderada en estos temas. No obstante, se requería del concurso de todos para no parar en el tiempo. Precisamente esa convicción de seguir adelante, fue el aliciente principal para transformar todos los programas de formación. Ya no se requirió estar dentro de un aula de clase, el computador y una conexión a internet se encargaron de ello. Suena sencillo, pero lo cierto es que ha sido todo un cambio literal de tiempo, modo y lugar.

En efecto, ha sido una tarea diaria, de aprendizaje constante, en la que toda la familia universitaria ha estado incluida y por eso no está demás hacer un público reconocimiento a todos, desde los líderes que con sus decisiones estratégicas han procurado ser asertivos en esta nueva evolución, como también a los docentes, administrativos, personal de apoyo, estudiantes y padres de familia. Hombres y mujeres que desde sus distintos roles han hecho comunidad y no han permitido que esta inesperada situación sea diluyente.

Hoy en día la Universidad se ha transformado y está a la vanguardia del mundo, invirtiendo siempre en el capital humano para responder a los nuevos desafíos. Nuestros pregrados, posgrados y programas de educación continua que abarcan diversas áreas del conocimiento, se están ofertando con la misma calidad de formación integral que nos ha caracterizado, máxime cuando la U.P.B. ha sido ratificada con la mejor universidad privada del oriente colombiano. Distinción que no es más que el resultado de la sumatoria de todos los esfuerzos humanos y tecnológicos en pro de la noble tarea de la enseñanza.

Todo esto, bajo la tutela de los valores cristianos. La esencia y filosofía de la U.P.B., una Institución nacida de la Iglesia Católica, con profunda convicción creyente, que todos los días desde su accionar aporta a la edificación de un mundo mejor y en donde el respeto, la búsqueda de la verdad y el conocimiento, la solidaridad, justicia, honradez, creatividad e innovación, lealtad y el compromiso con la paz y el desarrollo del país, rigen todos sus procesos.

 

 

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